
Hombres que abusan del teléfono celular producen la mitad de esperma, según investigadores. La relación del celular con la infertilidad aún no es concluyente, pero lo que no admite duda es que nos hace infértiles en la comunicación. Nos acerca a los que están lejos, pero nos separa de lo cercano. Omnipresente el teléfono, al oído, en la danza de los dedos sobre el teclado. Está en la intimidad del sexo, al volante, en el excusado, en la clase, en la misa, en el sepelio. Y nuestra vida pasa por el espacio como por el tiempo: estamos sin estar. Así como la nostalgia por el pasado y la obsesión por el futuro matan el presente, el celular nos roba de aquí y nos lleva a ninguna parte. Por la ubicuidad, Dios y los santos están en todos lados al mismo tiempo. Pero todavía no tiene nombre esta rara capacidad del hombre moderno de estar al mismo tiempo en ninguna parte.